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Análisis CAME: qué es y cómo implementarlo en nuestro negocio

Si eres autónomo o diriges una pyme, usar el análisis CAME te servirá para determinar las acciones que debes tomar para mejorar la situación del negocio.

Si eres autónomo o diriges una pyme, el análisis CAME es una herramienta muy útil para ejercer la toma de decisiones con mayor lógica, eficiencia y rigor. Cuando se posee un negocio, es conveniente realizar cada cierto tiempo un análisis que dé como resultado la situación en la que se encuentra la empresa dentro del contexto de su mercado. Para ello se suele utilizar el análisis DAFO (siglas de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), del que ya hablamos anteriormente en este artículo.

Un análisis derivado de este es el CAME, muy usado en marketing. El CAME consiste en afrontar cada uno de los aspectos del DAFO buscando soluciones a los problemas encontrados e impulsando las virtudes detectadas. CAME es el acrónimo de Corregir, Afrontar, Mantener y Explotar. Cada punto se refiere a lo siguiente:

-Corregir: las debilidades que hemos detectado en la parte interna.

-Afrontar: las amenazas que hemos detectado en la parte externa de la empresa.

-Mantener: las fortalezas que hemos detectado en nuestra parte interna.

-Explotar: las oportunidades que hemos detectado en nuestra parte externa.

Así pues, el análisis CAME es una metodología complementaria a la del análisis DAFO que da una serie de pautas para actuar ante a los diagnósticos que se han obtenido a partir de la matriz DAFO. Es decir, la finalidad del CAME es definir las acciones que servirán para responder a los resultados del DAFO.

Pasos previos para realizar un análisis CAME

1. Fijar unos objetivos generales

En primer lugar, hay que establecer una estrategia que nos marque cuáles son los objetivos generales que queremos alcanzar en nuestra empresa. La importancia de esta acción se debe a que nos ayudará a priorizar las acciones que debemos emprender en los siguientes pasos. Tener claros los objetivos nos ayuda a focalizar y a discernir mejor si algo es un problema o no lo es, si debemos tener un determinado aspecto en cuenta o no o si ese algo es importante para la consecución de los objetivos.

2. Realizar un análisis DAFO

A continuación se debe realizar un análisis DAFO para obtener un diagnóstico de situación en el que se reflejen los aspectos que deben ser considerados. Es importante que el DAFO esté tan desarrollado y completo como queremos que lo esté el análisis CAME. El CAME, al fin y al cabo, parte de él y se puede entender de hecho como una continuación o prolongación del DAFO. 

3. Cribar y simplificar los resultados del DAFO

Una vez obtenidas las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades, es necesario seleccionar cuáles de ellas son más importantes. Una forma de hacerlo es seleccionarlas en función de su impacto potencial para la empresa y de la probabilidad de que ocurran (en el caso de amenazas y oportunidades) o de que deriven en un efecto (debilidades y fortalezas).

Esta reducción a lo esencial es muy importante, ya que a menudo pretender trabajar todos y cada uno de los aspectos del negocio nos lleva al fracaso, la ineficiencia, la dispersión y la frustración por no abarcar todo. Los recursos con los que cuenta tu negocio son limitados per se, especialmente si eres autónomo o pyme. Será necesario pues escoger una estrategia que se centre en los factores más urgentes o que más beneficios aporten. 

4. Proceder al análisis CAME

Después de decidir los aspectos sobre los que vamos a actuar, se da paso al análisis CAME. Debemos asignar a cada una de las debilidades, amenazas, fortalezas y debilidades una serie de acciones que tomaremos para corregirlas, afrontarlas, mantenerlas y explotarlas. Y una vez las tengamos claras, solo faltará aplicarlas o implantarlas y ver, a lo largo del tiempo, si contribuyen a los efectos deseados.

Puntos del análisis CAME

-Corregir las debilidades

Hay que pensar medidas para hacer que desaparezcan las debilidades. Y si no se puede hacer que dejen de existir, diseñar la manera de que dejen de afectarnos negativamente.

-Afrontar las amenazas

Consiste en evitar que las amenazas se conviertan en debilidades. Tenemos que tomar medidas para responder a cada una de las amenazas. El tipo de medida dependerá del tipo de efecto que se quiera conseguir: evitar que un riesgo suceda, minimizar la probabilidad de que ocurra, reducir su impacto en caso de que ocurra, actuar para que desaparezca definitivamente esa amenaza, etc.

-Mantener las fortalezas

Debemos elaborar las medidas que evitarán que perdamos nuestras fortalezas. El objetivo es mantener nuestros puntos fuertes e incluso mejorarlos para que sigan constituyendo una ventaja competitiva en el futuro. O para que den lugar a otras fortalezas derivadas.

-Explorar y explotar las oportunidades

Se trata de crear estrategias y planificar acciones que conviertan las oportunidades que se nos presentan en futuras fortalezas. Las oportunidades implican una incertidumbre sobre su beneficio real para la empresa, por lo que debemos estar abiertos a explorarlas y, en caso de buenos resultados, explotarlas. 

Elegir las acciones que se adapten mejor a nuestra estrategia

Las medidas y actuaciones que decidamos poner en marcha deben ser coherentes con la estrategia de la organización. Las estrategias se pueden enmarcar en varios grupos y dependen de las circunstancias en las que se encuentre la empresa, de la urgencia con la que se quiera provocar determinado cambio o efecto y de las prioridades que existan en función del statu quo.

El análisis CAME se suele presentar en forma de una matriz de 2×2. Esto da lugar a cuatro estrategias posibles que resultan de la combinación de dos factores del análisis DAFO en cada caso. Aunque las estrategias pueden ser tan específicas y combinar tantas acciones como se desee, lo más práctico es que sigan una de estas cuatro modalidades:

-Estrategias ofensivas

Buscan mejorar nuestra situación actual, por ejemplo incrementando la cuota de mercado, situándonos en una mejor situación financiera o mejorando nuestra productividad o rentabilidad. También conocidas como estrategias de ataque y posicionamiento en el mercado, se centran en mantener, reforzar o explotar las fortalezas y aprovechar las oportunidades.

Este enfoque es el ideal para pymes innovadoras o startups tecnológicas. El hecho de que cuenten con un elemento diferenciador o competitivo las sitúa en disposición de pasar al ataque y exprimirlo. Además, su estructura reducida y carencia de procesos rígidos les da una magnífica flexibilidad para adaptarse o adecuarse rápidamente a los cambios y a las oportunidades que les brinda el mercado.

-Estrategias defensivas

Buscan evitar que empeore nuestra situación actual. En este tipo de estrategias predominan las acciones destinadas a afrontar amenazas y mantener las fortalezas. Las estrategias defensivas son propias de los negocios consolidados que cuentan ya con grandes fortalezas que las sitúan en una posición de privilegio frente a sus competidores. Estas estrategias consisten en mantener y reforzar las fortalezas para minimizar el efecto que puedan tener las debilidades y responder a las amenazas que aparezcan en el mercado.

Estrategias de reorientación

Este tipo de estrategia se centra en explotar oportunidades y corregir debilidades. Buscan un cambio en la empresa porque prescinden de las fortalezas y se dirigen a iniciar acciones de aprovechamiento de oportunidades que generen nuevas fortalezas. Esta es la estrategia que ha de tomarse cuando la empresa o negocio se halla en la necesidad de cambiar el rumbo o de modelo de negocio si quiere sobrevivir. Se opta por aprovechar las nuevas oportunidades que ofrece el mercado, pero corrigiendo al mismo tiempo las debilidades que han ocasionado la situación en la que se encuentra el autónomo o la organización.

Estrategias de supervivencia

Tiene como propósito eliminar los aspectos negativos que lastran al negocio. En este tipo de estrategias son más habituales las acciones enfocadas a corregir las debilidades y a afrontar amenazas. Uno de los grandes errores que cometen los gestores de negocios es negarse a reconocer la existencia de amenazas en el mercado.

Estas amenazas suelen estar protagonizadas por empresas emergentes jóvenes que tienen a menudo una mayor flexibilidad operativa y saben adaptarse al cambio en los gustos, intereses o comportamiento de los consumidores. La estrategia de supervivencia requiere acometer acciones para afrontar esas amenazas. A la vez, supone evitar que las debilidades que arrastra el negocio crezcan o continúen perjudicándole.

Importancia del análisis CAME

La matriz CAME es una herramienta imprescindible para sacarle el máximo partido a las conclusiones extraídas de la matriz DAFO. Muy a menudo se realizan análisis de situación de un negocio de los que se derivan ciertas conclusiones, pero no se pone en práctica ninguna estrategia destinada a mejorar la situación radiografiada. 

Es importante que una vez cuentes con una fotografía precisa del estado de tu empresa o negocio, realices el análisis CAME tan pronto como sea posible. Dejar pasar el tiempo hará que la situación cambie y sea necesario volver a pasar por la realización del DAFO. Del mismo modo, al término del CAME es necesario que inicies la implementación efectiva de las acciones elegidas para garantizar que dichas acciones responden a la situación inmediatamente actual de la empresa.

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