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Tipos de contratos de trabajo: ¿cuál le viene mejor a mi empresa?

Una adecuada gestión de la contratación ayuda a optimizar los recursos de la empresa. Conoce los requisitos y bonificaciones de cada una de las cuatro modalidades de contrato que hay: indefinido, temporal, en prácticas y de formación y aprendizaje.

Las tipologías empresariales son muy variadas y también sus necesidades laborales. Desde los pequeños negocios montados por trabajadores autónomos hasta las grandes compañías, pasando por las medianas empresas, deben saber bien cuál es el mejor tipo de contrato para cada empleo que se genera y para ello deben conocer muy bien los diferentes tipos de contratos de trabajo que existen, cuya diversidad es enorme en el caso español: hasta 42 tipos encontramos en la legislación laboral de nuestro país.

Sin embargo, señalan en Autonomoo que estas 42 tipologías son subtipos particulares que realmente se pueden enmarcar en cuatro grandes modalidades, que son los que os explicamos en este artículo. Gestionar bien la contratación es una parte fundamental de todo negocio que cuente con una plantilla, sea esta grande o pequeña. Hay que ajustar y optimizar las condiciones del contrato para que, al tiempo que satisfacen al trabajador para que esté a gusto y rinda bien, encajen con las necesidades de la empresa. Para ello, es importante estudiar los incentivos y las bonificaciones de los que nos podemos beneficiar en cada caso. 

Tipos de contratos de trabajo

Los tipos de contratos de trabajo son actualmente el indefinido, el temporal, el contrato en prácticas y el contrato para la formación y el aprendizaje. Los otros 42 tipos de contratos de trabajo existentes se basan en adaptaciones, fórmulas especiales y cláusulas particulares que acondicionan el contrato para que se adapte a las exigencias y características de la empresa y a las necesidades del trabajador. Sin embargo, conocer las cuatro modalidades principales es un buen comienzo para afrontar la misión de elegir qué contrato es el que mejor se ajusta a aquello que necesitamos cubrir, en función de las posibilidades que ofrece.

Contrato indefinido

Entre todos los tipos de contratos de trabajo, el indefinido es al que todo el mundo aspira en última instancia, por la seguridad y las condiciones que garantiza. La característica de los contratos indefinidos es que no imponen un fin a la relación laboral en el tiempo. El contrato seguirá vigente mientras no se produzca ninguna situación que obligue a romperlo o incumplirlo.

Este contrato es el ideal cuando se requiere la incorporación de una persona que desarrollará una función sostenida en el tiempo que no depende del situación actual. Sino que es una función consustancial a la actividad a la que se dedica la empresa o la actividad profesional del autónomo que contrata.

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Es habitual en los últimos tiempos la situación en la que un trabajador encadena varios contratos temporales en una misma empresa, lo cual supone incertidumbre para el mismo. Para evitar esta situación, la regulación vigente obliga a formalizar un contrato fijo a aquel trabajador que haya estado empleado en una empresa para el mismo puesto de trabajo más de 24 meses, seguidos o no, siempre que esos 24 meses estén comprendidos dentro de un periodo de 30 meses. No obstante, esta regla no se aplica en el caso de los contratos formativos, de relevo o de interinidad.

Contrato indefinido de apoyo a emprendedores

Es un tipo específico de contrato indefinido pensado para autónomos y pymes de menos de 50 trabajadores. Conviene conocerlo porque esta modalidad incluye la posibilidad de acceder a bonificaciones en la cuota de la Seguridad Social e incentivos fiscales acumulables.

-Requisitos

Los requisitos para contratar de esta forma y beneficiarse de las bonificaciones son muy pocos. Uno es que el trabajador esté inscrito como desempleado y el otro que la empresa no haya realizado ningún despido improcedente o colectivo durante los anteriores seis meses (además de tener menos de 50 trabajadores, como ya habíamos anticipado).

Este tipo de contrato debe ser a tiempo indefinido, con jornada completa o parcial y con un periodo de prueba de un año. El periodo de prueba no puede imponerse cuando el empleado ya haya ocupado el mismo puesto de trabajo, con las mismas funciones, anteriormente en la empresa, sea cual sea el tipo de contrato que haya tenido. Además, una última exigencia para la empresa es que que mantenga el empleo del trabajador durante al menos tres años.

-Incentivos fiscales

Tal y como establece el artículo 43 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, el primer trabajador contratado por la empresa tendrá derecho a una deducción fiscal de 3.000 euros, siempre que tenga menos de 30 años. 

Si se contrata a un desempleado que percibe una prestación contributiva, existe el derecho a una deducción fiscal del 50% aplicada al menor de los siguientes dos importes: el de la prestación por desempleo pendiente de percibir por el trabajador en el momento de la contratación o el correspondiente a 12 mensualidades de la prestación por desempleo que tiene asignada.

La condición es que el trabajador haya percibido la prestación durante 3 meses como mínimo. Si todo esto se cumple, el empleado podrá compatibilizar, si lo desea, el 25 % de la prestación reconocida pendiente de percibir con el cobro del salario. La compatabilidad acabaría en el momento en que terminara el contrato a jornada completa. Como máximo podrá mantener esta compatibilización durante el tiempo de prestación que le quede.

-Bonificaciones

Por otro lado, las empresas también dispondrán de bonificaciones en la cuota a la Seguridad Social en el caso de trabajadores inscritos en la Oficina de Empleo. Estas son compatibles con las ayudas públicas previstas para la misma finalidad, con el límite del 100% de la cuota empresarial a la SS para la suma de todas las bonificaciones que se puedan aplicar.

La bonificación para los jóvenes que tengan entre 16 y 30 años será de 83,33 euros al mes. O lo que es lo mismo, 1.000 euros al año. El segundo año pasará a ser de 91,67 euros al es (1.100 euros  por año). Y el tercer curso se situará en 100 euros al mes (1.200 euros al año).

-Colectivos con bonificaciones superiores

Cuando el contrato se concierta con una mujer en sectores en los que está infrarepresentada, las cuantías de la bonificación se elevan hasta en 8,33 euros al mes, es decir, 100 euros al año.

Para los mayores de 45 años, la bonificación sube hasta los 108,33 euros al mes (1.300 euros al año). Y en el caso de que la persona mayor de 45 sea además mujer y que esté menos representada, la cuantía se coloca en los 125 euros mensuales: 1.500 euros al año.

-Tiempo parcial

Cuando la jornada de trabajo sea a tiempo parcial, tanto los incentivos fiscales como las bonificaciones se reducirán proporcionalmente a la reducción de la jornada pactada en el contrato.

Contrato temporal

tipos-de-contratos-de-trabajoLos contratos temporales son los indicados cuando la incoporación del trabajador se requiere para un tiempo determinado por circunstancias y causas concretas, que pueden ir desde las puntas de trabajo hasta sustituciones o la realización de actividades no habituales en la rutina habitual de la empresa. Entre los tipos de contratos de trabajo temporal, los más frecuentes son el contrato por obra y servicio determinado, el contrato eventual por circunstancias de la producción y el contrato de interinidad. 

 

Contrato de trabajo por obra o servicio determinado

Esta modalidad es la adecuada para el caso de realización de obras o servicios con cierta autonomía y entidad propia dentro de la actividad empresarial y cuya duración es indeterminada.

-Características

En cualquier caso, estos contratos no pueden durar más de tres años, si bien son ampliables hasta doce meses más mediante Convenio Colectivo de ámbito sectorial estatal o, cuando no los haya, por convenios sectoriales de ámbito inferior.

Cuando venzan estos plazos los trabajadores pasarán a ser trabajadores fijos en la empresa. La duración será el tiempo que transcurra hasta la finalización de la obra o servicio por el que se presta la actividad. La jornada podrá ser completa o parcial.

Cuando finalice el contrato el trabajador recibirá una indemnización en función de cuándo se celebró el contrato. De esta manera, al trabajador le corresponden 12 días de sueldo por año trabajado.

Es posible convertir este tipo de contrato en indefinido, pero no existirá bonificación en este caso.

Contrato eventual por circunstancias de la producción

A diferencia de los otros tipos de contratos de trabajo temporal, esta modalidad sirve para contrataciones destinadas a cubrir un puesto generado por la acumulación de trabajo. Los excesos de pedidos o la necesidad de terminar el trabajo en un lapso de tiempo más corto del que se prevé son algunos ejemplos de motivos por los que puede ser necesario. El puesto de trabajo, en este caso, podrá corresponderse con la actividad habitual de la empresa.

También es válido para el caso de contratar a un joven para un primera experiencia profesional, siempre que se trate de un desempleado menor de 30 años que no tenga experiencia previa o que esta no supere los tres meses.

-Características

La duración de este contrato no puede ser superior a seis meses, pudiendo estar estos meses repartidos en un periodo de un año. El convenio colectivo permite efectuar una única prórroga que estire el contrato hasta los doce meses dentro de un periodo de 18.La jornada puedes ser a tiempo completo o parcial.

Tras el fin del contrato se indemnizará al trabajador con 12 días de salario por año trabajado. Aunque se puede convertir el contrato a indefinido, esto no conllevará bonificación. Únicamente implicará bonificación si era la primera experiencia profesional (primer empleo joven) del empleado con contrato eventual que pasa a ser fijo.

Contrato de Interinidad

El contrato de interinidad es el que se usa para el caso de las sustituciones de trabajadores que tengan reserva de su puesto de trabajo, trabajadores cuyo contrato haya sido suspendido para cubrir temporalmente un puesto durante el proceso de selección o trabajadores de vacaciones.

Además, este tipo de contrato será válido para sustituciones por maternidad, riesgo durante el embarazo, adopción o acogimiento preadoptivo o permanente de trabajadores autónomos y socios de sociedades cooperativas.

La duración de este contrato será la misma que la de la causa que lo posibilita. El contrato de trabajo se realizará obligatoriamente por escrito y la jornada deberá ser a tiempo completo excepto si el sustituido tiene un contrato a tiempo parcial o jornada reducida. Asimismo, el período de prueba queda limitado a un mes como máximo en los contratos temporales cuya duración total no sea superior a seis meses.

-Bonificaciones para el contrato de primer empleo joven

Existen incentivos para el contrato temporal cuando la persona empleada es menor de 30 años o menor de 35 en el caso de que tenga un grado de discapacidad acreditado del 33 % o superior. Además, deberá carecer de experiencia laboral o esta deberá ser inferior a tres meses para poder acogerse a estos incentivos. El contrato deberá tener una duración mínima de 3 meses y máxima de 12.

Si después de tres meses con contrato temporal este se convierte en indefinido con una jornada de al menos la mitad del tiempo que dura una jornada completa de un puesto similar, habrá derecho a una bonificación en las cuotas empresariales a la SS de 500 euros al año durante tres años. Si la contratada es mujer, esta misma bonificación será de 700 euros por año.

Contrato para la formación y el aprendizaje

El contrato para la formación y el aprendizaje es uno de los dos tipos de contratos de trabajo que se orientan a los que todavía no tienen experiencia. Este se utiliza cuando el trabajador va a alternar las obligaciones laborales con obligaciones académicas. Su propósito es que la persona contratada, aún en formación, se incorpore a la empresa para adquirir experiencia simultánamente con sus estudios.

-Requisitos

La actividad profesional, en todo caso, ha de ser retribuida. Y la actividad formativa que se esté realizando ha de pertenecer al sistema educativo o al sistema de formación profesional para el empleo. Es decir, los estudios que esté cursando la persona contratada bajo esta modalidad habrán de ser conducentes a la obtención de un título de formación profesional, certificado de profesionalidad, certificación académica o acreditación parcial acumulable. Además, deben estar relacionados con las funciones que se desempeñen en el puesto de trabajo. El periodo de formación abarcará todo el tiempo de contrato.

Este tipo de contrato solo es accesible por jóvenes con menos de 15 años. Cuando la tasa de desempleo sea superior al 15 %, el límite de edad se ampliará hasta los 30 años. Los jóvenes contratados deben necesariamente carecer de la cualificación requerida para que el contrato sea de prácticas. Es decir, no ser todavía titulados.

Por lo que respecta a la duración del contrato, esta ha de ser de seis meses como mínimo y tres años como máximo. La actividad formativa exige una dedicación del 25 % de la jornada durante el primer año y del 15 % el segundo. Para la misma se debe acudir al centro de formación acreditado o se puede realizar en la propia empresa si esta cuenta con los medios y el personal adecuado para ello.

-Bonificaciones

Este tipo de contratos implica bonificaciones en la cuota empresarial a la Seguridad Social del 100 % en empresas de menos de 250 trabajadores y del 75 % cuando alcancen o superen los 250 trabajadores. Además, la bonificación en la cuota a la SS de los trabajadores es también íntegra, del 100 %. Para ello, el trabajador desempleado que se contrata debe estar inscrito como demandante de empleo.

-Incentivos

Se ofrece además un incentivo fiscal en forma de deducción de 1.500 euros al año en cuotas empresariales a la SS que durará tres años. El requisito es que el contrato para la formación y el aprendizaje dé lugar a un contrato indefinido una vez finalice el primero. En el caso de contratar a mujeres, este se eleva hasta los 1.800 euros.

Contrato en prácticas

Si los otros tipos de contratos de trabajo no se ajustan a las necesidades de la empresa, también disponemos del trabajo en prácticas. El objetivo de este modalidad es facilitar la inserción laboral de personas sin experiencia profesional pero cualificadas académicamente. Con esta tipología, la empresa emplea al recién titulado y pacta con él una serie de incrementos salariales a medida que el trabajador vaya adquiriendo experiencia.

-Requisitos

Para optar por el contrato de trabajo en prácticas, la persona que se incorpore debe poseer un título universitario, de formación profesional de grado medio o superior o un título oficial que sea equivalente en base a las leyes que regulan el sistema educativo. También podrá acceder a este tipo de contrato la persona que esté en posesión de un certificado de profesionalidad que habilite para el ejercicio profesional. Así lo prevé la Ley Orgánica 5/2002 de las Cualificaciones y de la Formación Profesional. 

Otro requisito es que no hayan pasado más de cinco años (siete si el contrato se concierta con una persona con discapacidad) desde la finalización de los estudios. Esto no se tiene en cuenta en el caso de que el trabajador tenga menos de 30 años.

-Características

La duración del contrato en prácticas debe estar comprendida entre los seis meses y los dos años. Existe el derecho a dos prórrogas como máximo, que deben ser de al menos seis meses cada una. El contrato puede establecerse a jornada completa o parcial. 

El convenio colectivo es el que determina la retribución mínima para esta modalidad contractual. Cuando este no exista, el salario será, el primer año, del 60 % del mínimo establecido para cualquier trabajador que ocupe el mismo puesto. El segundo año será del 75 %. En cualquier caso, la retribución no podrá de ninguna manera ser inferior al salario mínimo interprofesional. Para contratos a tiempo parcial, el salario será reducido de acuerdo con la jornada que se acuerde.

En este caso, el periodo de prueba será el fijado por el convenio colectivo. En su ausencia, no podrá sobrepasar el mes para los titulados de grado medio ni los dos meses para los titulados de grado superior. 

-Bonificaciones

Los contratos en prácticas conllevan una serie de reducciones muy útiles. Si se contrata a un menor de 30 (menor de 35 si tiene un grado de discapacidad de al menos el 33 %), la empresa se beneficiará de una reduccción del 50 % de la cuota a la SS por contingencias comunes del trabajador. Si en el momento de ser contratado el trabajador estaba realizando prácticas no laborales, la reducción se incrementará hasta el 75 %. Y si además de cumplir alguna de las anteriores condiciones la persona contratada está inscrita en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil, la bonificación aumentará al 100 %.

Si el contrato en prácticas se transforma en indefinido a su finalización, la empresa podrá acceder a una bonificación de 500 euros anuales durante tres años en el caso de los hombres, de 700 euros en el caso de mujeres. Estas se descontarán de la cuota a la Seguridad Social. 

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