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Enrique Royuela: “En casi todo lo que nos preocupa podemos encontrar ciencia”

El cofundador de Principa Enrique Royuela nos cuenta las claves de un proyecto que ha conseguido acercar la ciencia al lector medio por medio de historias contadas a través de la ilustración.

fundadores-revista-principiaLa revista Principia nació en 2014 como un proyecto innovador de divulgación científica que apostó por aportar valor añadido en el sector periodístico. ¿Cómo? Sobre todo con una nueva forma de expresión: contar historias a través de la ilustración que consiguieran explicar la ciencia alejándose de la rigidez aséptica de los textos académicos pero manteniendo el rigor. Sus fundadores querían conectar a la sociedad con la ciencia y encontraron en el arte y el diseño gráfico la respuesta.

Desde su creación, la revista ha ido acumulando premios y prestigio que le avalan como una propuesta diferenciada y de calidad. Y, aunque surgió como un proyecto digital, a través de un crowdfunding han conseguido lanzar la revista Principia en papel, así como su hermanita pequeña, la revista Principia Kids. Se lanzan dos números de cada versión al año. Con una tirada de 1.500 ejemplares cada número, 6.000 unidades en total por curso, ayudan a divulgar la ciencia pictóricamente usando la ilustración conceptual como un “elemento de comunicación con capacidad propia para contar historias”

En esta entrevista concedida a El Autónomo Digital, hablamos con el cofundador de la publicación y doctor en microbiología, Enrique Royuela, sobre la forma de trabajar de su equipo y sobre qué se necesita para emprender en el mundo editorial. También hay tiempo para conversar acerca de la innovación en formatos de comunicación, la tendencia en los contenidos, el cambio de modelo en el sector y hasta sobre el futuro del papel en el periodismo. Pero empezamos, por supuesto, preguntándole por Principia, su enfoque periodístico y vocación y los objetivos que se persiguen con las ilustraciones. 

-¿Cuáles son el origen y los principios de la revista Principia, valga la redundancia?

Principia nace de la convicción de que no existen dos culturas (letras y ciencias) sino una única y necesaria. Es una idea de Cristina Escandón, directora de arte, Javier Díaz-Romeral, ingeniero informático, y yo mismo, que decidimos unir nuestras pasiones: ciencia, ilustración y literatura.

-Habéis apostado por contar la ciencia ilustrándola. ¿Cuál es el proceso de adaptar el contenido científico a formato artístico?

La ilustración en la ciencia siempre se ha usado para mostrar la realidad o como un elemento decorativo, pero en Principia la ilustración es un elemento de comunicación, con su propia capacidad para contar historias. Por eso apostamos por la ilustración conceptual, capaz de transmitir aquello que queremos a través de los textos. Para ello nos hemos unido científicos y artistas, para poder ‘traducir’ el lenguaje de la ciencia al lenguaje de las imágenes.

-¿Qué es lo más complicado?

Lo más complicado es hacer divulgación científica de manera entretenida y para un público amplio, al que no le exigimos que tenga conocimientos de ciencia sino simplemente curiosidad, sin perder el rigor. Existe un equilibrio para alcanzar este objetivo, y aquí la ilustración juega un papel esencial.

-¿Qué tipos de ilustraciones os interesan?

Principalmente nos decantamos por la ilustración conceptual, que es la que consideramos más idónea para comunicar. También depende del tipo de texto, porque los hay que te exigen el uso de ilustración figurativa, donde el foco se centra en la estética y no en el concepto. Esto queda muy claro sobre todo en la sección de Mujeres de Ciencia, donde muchas veces ponemos el foco en la figura de la científica a modo reivindicativo.

 

Enrique Royuela, cofundador de la revista Principia: “La ilustración tiene su propio lenguaje, mucho más cercano a la narrativa que al lenguaje académico, del que tratamos de alejarnos”

 

-¿El objetivo es entretener enseñando o enseñar entreteniendo?

Pues en realidad es ambas cosas jejeje, porque en ocasiones damos más importancia a la parte lúdica, ya que no hemos de olvidar que jugando se desarrollan ciertas habilidades emocionales y sociales esenciales, y en otras a la didáctica. Intentamos buscar un equilibrio y que todo lo que publicamos tenga una parte de aprendizaje y otra de disfrute. Lo que sí es innegociable es que debemos hacerlo de forma entretenida, contando historias, que creo que es nuestro secreto: cuando tú cuentas una historia eres capaz de involucrar emocionalmente al lector y la hace suya, al menos en parte. De esta manera es mucho más sencillo que incorpore aquellos conceptos que queremos transmitir con nuestros relatos.


-¿Somos ahora más gráficos que antes?

Ahora manejamos muchos más datos que hace años y la mejor manera de representarlos es de forma gráfica. Un ejemplo de esto son las infografías, que son recursos que te sirven para mostrar una enorme cantidad de información de manera muy organizada y amena, y, si se hace bien, de forma muy eficiente. Nosotros recurrimos mucho a las infografías en nuestra publicación.

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-¿La reflexión entra mejor con color?

¡Sin duda! Cuando te enfrentas a un texto con una buena ilustración, muchas veces casi ni necesitas leer el texto. La ilustración tiene una enorme capacidad comunicativa y es una pena que en ciencia solo unos pocos la estemos utilizando. Además, tiene su propio lenguaje, mucho más
cercano a la narrativa que nosotros usamos en nuestros textos que al lenguaje académico, del cual nosotros tratamos de alejarnos lo máximo posible. Esto hace que la gente nos vea como algo más cercano y propio.

-También intentáis establecer vínculos. Esta siempre ha sido una buena forma de retener cosas en nuestra memoria…

Sí, unir ciencias, artes y humanidades a través de la ilustración y la narrativa nos permite establecer vínculos emocionales con los lectores. Leer uno de nuestros relatos es más parecido a ver una película de Hitchcock que a leer un libro de Stephen Hawking, y eso nos permite estar más cerca de la gente que no tiene conocimientos de ciencia y, por tanto, que nuestro mensaje cale más hondo.

 

Enrique Royuela, cofundador de la revista Principia: “Leer uno de nuestro relatos es más parecido a ver una película de Hitchcock que a leer un libro de Stephen Hawking. Eso nos permite estar más cerca de la gente que no tiene conocimientos de ciencia y que nuestro mensaje cale más hondo”.

 

-¿Principia Kids estaba en la base del proyecto o ha sido una idea posterior? ¿Qué tal está funcionando?

Cuando ideamos Principia el concepto integraba la lectura en familia, así que Principia Kids y Principia Magazine nacieron juntas, pero no a la vez. Nos planteamos un proyecto como Principia como la recuperación de algo que nosotros echábamos de menos: los planes en familia que hacíamos cuando éramos pequeños. Esto, unido al deseo de juntar nuestras pasiones, nos llevó a crear una publicación donde tuviesen cabida niños y mayores.

Primero salió la revista Principia Magazine, porque necesitábamos testar el interés del público general por un producto totalmente novedoso, y unos meses más tarde salió Principia Kids. Pero siempre han formado parte del germen original. Además, Principia Kids está funcionando muy bien, es nuestro ojito derecho. Y nos ha servido para presentarnos ante personas que jamás hubiesen pensado que la ciencia se podía contar de otra
manera, y gracias a esta publicación han conocido Principia Magazine. Se podría decir que la revista Principia Magazine es nuestra bandera.

-¿En qué cambia escribir para web respecto a la revista en formato físico?

La filosofía es la misma, pero cambia el contenido y cómo se desarrolla. Nada de lo que se publica en formato físico va a la web y viceversa. Además, algo que tiene de especial en cada temporada de la publicación impresa siempre trabajamos un concepto y este se convierte en el hilo conductor de todos los textos de los dos números de la temporada. Por ejemplo, en la primera temporada trabajamos la estacionalidad, en la segunda la luz y la oscuridad, en la tercera temporada trabajamos con la naturaleza cíclica del universo, en la cuarta con los prejuicios y la discriminación y en la quinta con la cultura pop de los años 80. Y todo esto con mucha mucha ciencia.

-En un momento en el que el mundo editorial está afrontando un cambio de modelo, sobre todo en lo que respecta a las publicaciones periódicas, ¿cómo habéis hecho para emprender este proyecto? ¿Cómo se sostiene vuestro negocio?

En efecto. El modelo editorial como lo conocemos está obsoleto. Entendemos que solo beneficia a grandes editoriales, distribuidoras y librerías, y que carga todo el peso sobre las editoriales pequeñas e independientes. Por eso, cuando iniciamos el proyecto, teníamos muy claro que debíamos tener una comunidad online muy robusta que pudiera arroparnos, y eso hicimos. Creamos primero la página web para ver cómo reaccionaba la gente ante algo tan novedoso y reaccionó de manera fabulosa, así que decidimos centrar nuestros esfuerzos en nuestra comunidad online. Así que son nuestros seguidores los que deciden si el proyecto sigue adelante o no con sus compras y suscripciones.

 

Enrique Royuela, cofundador de la revista Principia: “Son nuestros seguidores los que deciden si el proyecto sigue adelante o no con sus compras y suscripciones”.

 

Es lo más arriesgado, porque te sales del circuito tradicional y eso parece no gustar a quienes sustentan este modelo obsoleto, pero nos pare lo más honesto: serán nuestros lectores los que decidan cuando se termina el proyecto. Así que, respondiendo a la segunda pregunta, no tenemos publicidad y el proyecto se sostiene únicamente con las ventas y suscripciones online de la revista. Ya llevamos cinco años así y llegaremos hasta donde quieran nuestros lectores.

-¿Qué le diríais a quien tenga el sueño de emprender en este sector?

¡Que lo piense mejor! Jajajaja. Es un mundo muy complejo y difícil. No solo el sector editorial sino también el de la divulgación científica. Nosotros apostamos por una idea propia, sin fijarnos qué hacían los demás, y eso creo que está permitiendo al proyecto tener una larga trayectoria porque todo lo que hacemos proviene de una robusta filosofía propia y una línea editorial muy clara, no hemos copiado a nadie y por tanto no dependemos de lo que hagan los demás. Cuando ves un proyecto que se parece a otro (es decir, que lo han copiado descaradamente), si te fijas un poco, podrás ver cómo toda su línea editorial es idéntica a aquel que han copiado, porque no está cimentado en una línea propia ni en unas ideas robustas. Estos proyectos suelen tener una corta trayectoria. Quizás esta sería nuestra principal recomendación: no copies.

-Contáis con más de 300 colaboradores. ¿Qué perfiles de escritores buscáis? ¿Y de ilustradores? ¿Cómo trabajáis con ellos?

Sí, tenemos una amplia comunidad de colaboradores, todos ellos muy generosos y sin cuya ayuda Principia jamás sería posible en un mundo copado por los grandes medios. No buscamos un único perfil de redactor ni de ilustrador. En realidad, lo que buscamos es que todo aquel que quiera colaborar se identifique con nuestra filosofía, y para ello tenemos una guía de estilo muy sencillita que podría resumirse en el siguiente ideario:

Escribir sobre ciencia para científicos puede ser fácil. Hacerlo para los demás no lo es. El principal objetivo de Principia es que debe ser comprensible, por lo que hay que escribir de la forma más clara y sencilla posible. Sólo de esta manera podremos acercar la ciencia a gente sin conocimientos previos. Nuestros lectores están interesados en los temas de los que hablamos, cuidar la forma en que los escribimos puede ser la clave para que el lector lo lea o lo abandone. 

-Apostáis por un contenido trabajado, cuidado y diferenciado respecto a lo que puebla la red. ¿Creéis que se valora poco este tipo de contenido o simplemente internet es tan grande que cuesta encontrarlo?

Tengo que decirte aquello de “me alegra que me hagas esa pregunta” jejeje. La cultura del “todo gratis” ha hecho y está haciendo mucho daño. Nosotros apostamos por un producto de calidad, tanto en el contenido como en el continente, y eso hay que pagarlo, qué duda cabe. La cultura
solo se puede sostener pagando a los creadores. La gente debe reflexionar sobre cómo consume la cultura, porque de esta manera incidirá en cómo se presenta en el futuro. ¿Queremos que todo sea gratis pese a que esto pueda repercutir en la calidad o, por el contrario, estamos dispuestos a pagar por algo que vale la pena?

 

Enrique Royuela, cofundador de la revista Principia: “La cultura del “todo gratis” ha hecho y está haciendo mucho daño. Nosotros apostamos por un producto de calidad. La cultura solo se puede sostener pagando a los creadores. La gente debe reflexionar sobre cómo consume la cultura”

 

Es el lector, el consumidor, quien debe decidir, pero han de saber que la calidad hay que pagarla. Solo siendo consciente del enorme esfuerzo económico que exige presentar un proyecto de calidad, a través del cual también queremos dignificar profesiones tan denostadas como la de periodista, ilustrador o comunicador (ahora cualquiera con un blog o una cuenta de Twitter se considera comunicador o divulgador), como en este caso es Principia, se podrá mantener en el tiempo. De ellos depende.

-¿Se ha perdido el rigor?

Sí, mucho. Se anteponen los likes, RT o Me gusta al rigor. Sin ninguna duda. En periodismo se quiere todo para antes de ayer, ya no se hacen reportajes de investigación porque somos víctimas de la actualidad. En divulgación científica, si no tienes tropecientos mil seguidores parece que no importa lo que digas. Esto conlleva en muchas ocasiones a la pérdida de rigor, porque se quiere ser el primero en dar la noticia y ganar seguidores. Hemos podido ver en muchas ocasiones noticias de ciencia que se distribuyen por las redes con errores graves fruto de la traducción de una nota de prensa en otro idioma, y todos los que se hacen eco de la noticia propagan este error de tal manera que al final puedes seguir quién sí se ha leído el artículo original y quien ha ido directamente a la nota de prensa mal traducida.

Esto es un claro ejemplo de perdida de rigor.

-¿Puede la sociedad escapar de sus preocupaciones insignificantes y no tan insignificantes del día a día para conectar con la ciencia?

La verdad es que sí, porque, en realidad, en casi cualquier cosa que nos preocupa, desde lo más importante a lo más nimio, podemos encontrar ciencia. Además, la ciencia tiene algo propio que nosotros sabemos aprovechar muy bien: las historias más fascinantes de la historia de la humanidad. ¿A quién puede no interesarle aquello que ha hecho de nuestra especie lo que somos? Muchas veces ha sido culpa de los científicos no haber sabido llegar a conectar con la gente, de ahí que muchas personas crean que la ciencia les es ajena, pero no es así. Simplemente debes
tener cierta curiosidad por las cosas, y si es así, la ciencia te atrapará como una mosca en una telaraña. La cosa se complica si no tienes curiosidad, pero hasta en estos casos siempre se puede hacer algo.

 

“En casi todo lo que nos preocupa podemos encontrar ciencia”

 

-¿Qué futuro le auguráis al papel a 10 años vista los impulsores de la revista Principia?

El papel siempre existirá, como existirán los conciertos en directo o los discos en vinilo, porque, aunque no sea el mejor sonido, nos permite establecer vínculos emocionales con aquello que hacemos. Leer en digital está muy bien… ¡leer siempre es bueno! Pero coger un libro o una revista que está cuidada, pasar las hojas y saborear el olor del papel y la tinta, crear un vínculo con ese objeto y ese momento, es algo que jamás dejaremos que se pierda. El ser humano puede renegar de todo menos de aquello que le apasiona.

 

Enrique Royuela, cofundador de la revista Principia: “El papel siempre existirá, como existirán los conciertos o los discos de vivnilos, porque nos permite establecer vínculos emocionales con aquello que hacemos. El ser humano puede renegar de todo menos de aquello que le apasiona”

 

-¿Qué proyectos habéis realizado en formatos inmersivos de realidad virtual? ¿Cuáles han sido los resultados?

Como te decía antes, todo lo que hacemos está relacionado con el concepto de cada temporada. En la cuarta temporada escribimos un número sobre científicas anónimas y planteamos un contexto en un universo donde eran perseguidas, así que nos pareció apropiado crear este universo para la portada del número 7 de la revista. Y el resultado fue realmente interesante. También hemos creado una app para un álbum de cromos de ciencia que tenemos, La extraordinaria liga de la ciencia. Esta aplicación sirve para que los usuarios puedan escanear los cromos y obtener información acerca de los personajes sin tener que incluir la biografía en cada cromo. Incluso tenemos planteado la ampliación de esta app hacia un juego de realidad aumentada.

-¿Alguna novedad en marcha?

Ahora mismo estamos trabajando en los nuevos números de Principia Magazine y Principia Kids, que tratarán sobre diversidad funcional. Y como hacemos en cada número, el concepto traerá nuevas formas de acceder al contenido, como puede ser un podcast de ciencia ficción, así como audioartículos y audiocuentos, y no descartamos una versión en braille para personas con discapacidad visual. De cara a 2021 tenemos planteado un disco de música, un doble vinilo con canciones basadas en historias increíbles.

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