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Mar Souto: “Somos las principales cárceles para nosotros mismos”

Mar Souto, especialista en recursos humanos e inteligencia emocional, nos habla sobre cómo vivir la vida reubicándonos en lo que queremos ser y no en aquello que se espera de nosotros.

“Somos las principales cárceles para nosotros mismos”, afirma Mar Souto, cuyo ámbito de trabajo son los recursos humanos y la gestión de las emociones en las organizaciones. Acto seguido habla de que “la domesticación” a la que somos sometidos desde pequeños nos lleva a “magnificar cosas que nos dijeron”. En esta entrevista, que contará con varias secuelas, la experta nos habla de vivir la vida “desde la consciencia” sabiendo que el 99,9999% de lo que somos es inasible, invisible e intangible. El libro de Mar Souto Somos el Universo nos introduce pues en una forma de pensamiento orientada a aprovecharnos de nuestra energía para conseguir cosas para las que, en principio, no estábamos “predeterminados”.

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Mar Souto, especialista en Recursos Humanos.

Mar Souto, autora de Somos el Universo | Larga trayectoria profesional

Souto es coordinadora del Grado en Recursos Humanos y Relaciones Laborales de la UNIR, consultora de empresas en el ámbito público y privado y está especializada en Recursos Humanos desde hace dos décadas. También es profesora doctora acreditada por la ANECA, doctora en Economía y Empresa por la Universitat Rovira i Virgili y licenciada en Derecho por la Universidad de la Coruña. Además, posee el máster en Inteligencia Artificial en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Desde el año 1998 ha desempeñado proyectos de consultora en varias organizaciones, como Equipo Siete Consultores o la Fundación de la Universitat Rovira i Virgili. Ha ocupado el cargo de responsable de formación en el Instituto tecnológico de Galicia y ha colaborado en diversos proyectos de la Escuela de Finanzas del BBVA, el Ministerio de Trabajo y la Confederación de Empresarios de la Región de Murcia.

Es profesora de UNIR desde el año 2015 y coordinadora académica del grado en Recursos Humanos y Relaciones Laborales desde marzo de 2019. Además, cuenta con más de 20 años de experiencia como profesor asociado de la Universitat Rovira i Virgili. Sus proyectos de investigación incluyen la publicación de estudios en revistas como Journal of Business Ethics o Revista JC. Ha escrito dos libros y numerosos capítulos de libros en prestigiosas editoriales recogidas como Pearson o Mcgraw-Hill entre otras.

 

Entrevista a Mar Souto sobre su libro Somos el Universo

-Empecemos hablando de tu libro Somos el Universo. En él hablas de cómo encontrar tu lugar en la vida tangibilizando. Hablas de tangibilizar y de vivenciar. ¿Qué significan estos términos y cómo se aplican?

Hay que vivir la vida desde la consciencia. Yo creo que hemos dejado de vivir la vida desde el ser, desde lo realmente importante. Yo, para explicar esta idea, que parece un poquito intangible, difícil de entender o un poco abstracta, me remito a la ciencia y la filosofía. Demócrito, hace más de 2500 años, nos dice que el principio de todas las cosas son los átomos. A mí esa idea me parece revolucionaria porque dice que todo lo que conocemos, incluido nosotros mismos, somos átomos. Nicola Tesla en el año 1891 nos dice que el universo y todo lo que lo conforma es energía. Tenemos que pensar en nosotros mismos como si fuésemos vibración. Y ya el nobel de física, Planck, en 1918, nos dice que la materia no existe y que todo lo que mantiene el universo y que hace que podamos evidenciar el mismo, es energía.

 

“Yo soy átomo”

 

Entonces yo empiezo a investigar y me digo: si yo soy átomo, estoy configurada por átomos, todo lo que veo y todo lo que siento son átomos, ¿qué es lo que hay detrás del átomo? Cuando estudias la ciencia y la física cuántica descubres que lo que vemos del átomo, es decir, lo que vemos de nosotros mismos, lo que vemos de la materia, es el 0,0001 de información y hay un 99,9999 de energía que no vemos, pero que también somos nosotros.

Paradójicamente, nosotros construimos nuestra vida a partir de ese 0,0001 de materia. Por lo tanto, la configuración del mundo que hacemos a través de nuestros sentidos —vista, oído, tacto, olfato y gusto— es solo una parte ínfima de lo que realmente somos. La mayor parte de lo que somos y no vemos es energía y para mí eso es una revolución. Porque cuando te reubicas en las posibilidades ilimitadas de lo que puedes ser, tu vida cambia.

 

Mar Souto, autora de Somos el Universo: “Somos fruto de la domesticación a la que hemos sido sometidos”

 

Es decir, somos fruto de la domesticación a la que hemos sido sometidos. La primera escuela son nuestros padres, que despliegan sobre nosotros muchísimas expectativas, frustraciones no cumplidas… La segunda es la propia escuela. En ambas la palabra que más escuchamos es “no”. Cuando el niño va corriendo y se cae, el padre no lo responsabiliza de que va rápido, sino que culpa a la mesa con la que ha tropezado. Estamos retroalimentados en inhibiciones, en limitaciones, en sesgos, en lo políticamente correcto, en lo que debemos de ser. Pero si nos reubicamos en la consciencia de lo que somos, nuestra vida cambia. En ‘Somos el Universo’ lo que hago es un proceso consciente para esa reubicación de la limitación en la que realmente nos podemos mover.

-¿Cómo debemos entender el libro? ¿Como una guía?

Un libro para vivir tu vida desde la consciencia. Cuando hablo de inconsciencia hablo de que vivimos más la vida que se espera de nosotros, la vida que es políticamente correcta, la vida que la sociedad nos marca, la  que nuestros padres pensaron para nosotros, la que nos permitimos vivir. Es decir, todo es un dogma, todo es una limitación, todo es un sesgo. Hay que trascender todo este dogma, toda esta limitación, toda domesticación a la que hemos sido sometidos desde pequeños para reubicarnos en lo que realmente somos. No sé si he respondido…

-Sí, lo que pasa es que son conceptos abstractos.

Abstractos, sí, pero esto parte de la ciencia. Lo que ves es la materia del átomo solo representa el 0,0001 % y hay un 99,9999 que somos también nosotros. Pero retroalimentamos nuestras vidas en el 0,0001 de materia, que es limitante, es un sesgo y yo lo he experimentado. Para mí Alex Rovira era un Dios. ¿Cómo iba Alex Rovira a comentar mi libro? Pues ahí está, en portada. Es decir, si yo me reduzco a la materia, yo digo no: yo a Alex Rovira no le puedo enviar el libro, Alex Rovira es un bestseller, una persona referenciada mundialmente. ¿Cómo va a tener tiempo de leer mi libro? Eso es la materia. La limitación, la mente limitante. Y yo lo que hago es: ¿y por qué no?, ¿por qué no lo intento?

-De todos modos, parte de esa domesticación a la que somos sometidos también somos nosotros. ¿No?

Claro, nosotros somos las principales cárceles para nosotros mismos y todo tiene que ver con nuestro diálogo interior y con magnificar cosas que nos dijeron. Es decir, cuando nuestros padres nos dicen que al niño que quiere ser astronauta que está loco, que no es posible, el niño, como la primera escuela es el padre y la madre, cree que eso es real. En ese momento no tenemos criterio para definir y saber sesgar lo que es válido y lo que no es. Cuando con 5 años te dicen tus amigos en el colegio que no te quieren o aceptan en el grupo, como niño sientes el rechazo y empiezas a crear un patrón de rechazo también. La personalidad de la edad adulta la configuramos de los cuatro a los ocho años. Por lo tanto, en la revisión de lo que somos tenemos que echar la vista muy atrás.

-Entonces, la domesticación de la que habla Mar Souto en Somos el Universo se refiere a todo lo que es…

A todo lo que es impactos externos que recibimos.

-Si es al revés, tú quieres ser astronauta, se lo comunicas y tu padre te dice que sí, que a por ello, eso también te está condicionando en el sentido positivo.

Positivo, exactamente. La proactividad y la positividad es maravillosa si la tenemos integrada, pero yo aquí donde trabajo es en el anclaje, la limitación. Cuando el punto de partida está viciado por aquellas cosas que adquirimos y convertimos en dogmas de fe y que realmente son totalmente revisables. Es una cuestión de cambiar tu mente porque creer es crear. Si mi diálogo mental interior es limitante, si yo no creo en mi, ¿qué refleja mi mundo material? Pues que efectivamente no creo. No se materializa. Pero si yo creo en mí, si mi diálogo interior concluye que yo creo en mí, el mundo material me va a mostrar esos resultados. Hay que ir a la raíz mental de lo que constituye o construye mi pauta de pensamiento. Y a veces eso viene de muy atrás.

-¿Y a través de qué campos de conocimiento te has acercado a estos pensamientos?

Mi abuelo nació en una aldea gallega perdida en el año 45 con muy pocas probabilidades de llegar a Alemania y ser alumno predilecto de Ortega y Gasset. Y lo fue. Yo creo que podemos transcender nuestras propias limitaciones. A veces no nos permitimos licencias porque, como nuestras circunstancias fueron aquellas, pensamos que es lógico que nuestros recorridos vitales me lleven por aquí. Pero podemos trascender nuestras limitaciones. La filosofía me ayudó a entender esto. Con siete años ya leía La República de Platón. Lo pienso con la perspectiva del tiempo y no es algo muy habitual, pero como la filosofía siempre estuvo tan presente siempre me he preguntado el por qué, la razón final de por qué vivimos.

Además de la filosofía, la psicología y la teología también me han acompañado. El tema de la religión influye mucho en la construcción mental del pensamiento. Los sesgos religiosos también te direccionan. El pecado…. Todo esto también sesga mucho la mente. Es una cuestión multidisciplinar y al final construyes ese sentido de la vida a partir de todo eso que te nutre.

-En cualquier caso, más allá de lo que podemos hacer por nosotros mismos, somos una sociedad y las limitaciones materiales pueden ser muy pesadas. Todo no está en querer cambiar. Necesitamos a los demás…

Sí. Yo además soy de las que creo firmemente que todos podemos contribuir y hacer del mundo un mundo mejor y apoyarnos y generar esa gran sinergia los unos con los otros. Al otro no lo puedes cambiar, pero tú sí puedes cambiar el impacto del otro sobre ti. Cuando alguien está diciendo “no puedo” puede invitarle a que reflexione hasta ver si ese “no puedo” es real o viene de un miedo magnificado que realmente no tiene justificación. Viene de un tema de no merecimiento, de que uno no cree que es posible o que pueda lograrlo. Yo lo visualizo e intento que esa toxicidad no me arrastre. Cuando yo detecto que el otro está anclado en ese diálogo interior negativo, le elevo. Realmente era un miedo que puedo trascender. Detrás de los miedos, lo que te produce resistencia está en el área de actuación.

Tendemos a no mirar ahí, pero donde está la actuación es en la resistencia. Cuando tú miras el miedo de frente, el miedo se minimiza. Y cuando lo transciendes, te encuentras los grandes regalos de la vida. Eso también lo he aprendido con el tiempo: que aquellas cosas que me dan más miedo son aquellas en las que tengo que actuar. Y cuando actúo salgo reforzada y además con grandes regalos.

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