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La animación, un sector en auge en el que impera el trabajo inestable

Los contratos a tiempo indefinido representan solo un 44% del total de los que se formalizan en el sector de la animación. Alberto de la Guía, profesional del modelado 3D, nos cuenta cómo es la vida de un especialista del sector.

Los contratos a tiempo indefinido representan solo un 44% del total de los que se formalizan en el sector de la animación de la industria audiovisual. Así lo mostraba el Libro Blanco de la Animación Española 2018, el cual, sin embargo, muestra a la industria de la animación española como una de las más prometedoras en cuanto a crecimiento en facturación y en empleo. La publicación pronosticaba que el año recién estrenado se alcanzarán los 1.000 millones en ingresos y los 10.000 empleos directos generados por el sector.

Pero pese a esta explosión, el empleo sigue teniendo fecha de caducidad: la mayoría de los trabajos finalizan con la propia culminación de las producciones. Tal y como explica Alberto de la Guía, profesional especializado en modelado 3D, “hacer un proyecto de este tipo es el trabajo de muchos, se empieza con unas pocas personas hasta alcanzar el pico máximo de producción y gente a mitad del proyecto, para finalmente volver a reducirse o incluso acabar desmantelándose por completo el equipo”.

Esto, apunta el profesional de la animación, produce que el sector sea “muy poco estable” y que la gente “vaya saltando de un proyecto a otro, de una empresa a otra e incluso de un país a otro año tras año”. “Es muy difícil planificarse a largo plazo. A lo mejor este año estás haciendo una serie de animación en España y al año siguiente estás en Canadá haciendo el 3D de una película de imagen real”, ilustra el artista 3D.

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Imagen del largometraje Animal Crackers.

Modelo de teletrabajo

De la Guía explica que la idoneidad del modelo depende de la fase vital en la que te encuentres: “Sin duda es una manera estupenda de ver mundo y viajar, sobre todo cuando eres joven y estás soltero, pero supone un gran problema para la familia cuando tienes pareja e hijos, o simplemente cuando quieres asentarte en un sitio”.

“Actualmente no conozco a nadie del sector que sea fijo en una empresa”, asegura. Sin embargo, tiene sus esperanzas puestas en la nube como solución a la inestabilidad a nivel espacial: “Lo que si que deseo es que poco a poco se asiente el modelo de teletrabajo para que cada uno pueda trabajar desde donde le plazca sin tener que estar continuamente cambiando de ciudad, pero es algo muy complicado y que aún veo muy lejano”.

Los procesos de una producción animada

En cuanto a la producción, según revela, hacer una película o serie de animación 3D se asemeja bastante a una producción de imagen real. Exceptuando las grandes compañías “que se venden solas o autofinancian”, todo empieza con una idea que lleva a un primer guión, unos cuantos diseños y puede que un pequeño teaser para buscar financiación.

Una vez se ha conseguido dicha financiación, la cual describe como una tarea nada fácil, el departamento de arte empieza a diseñar los personajes, escenarios y story boards y poco a poco se van incorporando el resto de departamentos que van trasladando el 2D al 3D.

Los modeladores crean los personajes y escenarios en 3D, el departamento de layout equivaldría a los cámaras, y así sucesivamente pasando por diferentes departamentos (shading, rigging, animación, vfx, lighting, compo, etc) en el que todos y cada uno de ellos van aportando su pequeño granito de arena para al final conseguir el resultado final.

Calidad del empleo

Lejos de ser idílica, se trata de una profesión, explica Alberto, en la que “a medida que se acercan las fechas de entrega la presión empieza a ser mayor”, “hay que trabajar más rápido” y “en muchas ocasiones hacer horas extra”. Según asegura, las condiciones de trabajo varían mucho dependiendo de la empresa y el país para el que trabajes. “En España, por desgracia, estamos a la cola a nivel de salario y condiciones laborales respecto a otros lugares, ya no solo porque aquí se cobre menos en todos los sectores, sino porque no se valora el sector“, cuenta.

De hecho, apunta que en el extranjero, el profesional español está mucho mejor valorado. “Para muchos hacemos dibujitos y hacemos lo que nos gusta, y parece que con eso es suficiente y podemos vivir del aire, sin embargo en otros países si que se tiene mayor conciencia y por tanto se paga en consecuencia”, subraya. 

Sin embargo, confiesa que una de las mejores características del trabajo en la animación es el ambiente: “Por lo general es como un trabajo de oficina cualquiera, con la diferencia de que estás sentado en tu ordenador escuchando música y con un buen café mientras haces dibujos animados. El ambiente en los estudios suele ser muy bueno, ya que al ser un sector joven y creativo, sus trabajadores también lo son y esto es de agradecer”.

El mundo freelance

En cuanto a a la modalidad freelance, Alberto de la Guía nos revela que son comunes hasta cierto punto. “Por lo general las empresas prefieren que trabajes en su mismo estudio y cuando te contactan para hacer un freelance es porque van mal de tiempo y necesitan una ayuda extra. Por decirlo de otra manera, los freelance suelen ser más un sobresueldo que viene de vez en cuando, y no algo con lo que te puedas ganar la vida todo el año”, explica el profesional de la animación.

Sin embargo, remarca la buena remuneración que implican los encargos como freelance: “Los freelance se suelen pagar bastante mejor que el trabajo por contrato. Con un freelance de una semana puedes ganar lo mismo que en un mes en un estudio, pero como digo, te suelen avisar cuando van mal de tiempo, así que eso significa que tienes que ser muy resolutivo, dormir poco, trabajar muchas horas y ser muy rápido“.

La industria de la animación en España

Según el informe ‘Mapping of the Animation Industry in Europe’ de 2016, del Observatorio Audiovisual Europeo, la industria de la animación europea produjo una media de 50 películas al año entre 2010 y 2014. Una de las conclusiones fue que, pese a la capacidad de exportación y de negocio, la europea se topa con la maquinaria estadounidense a la hora de vender entradas y acumular audiencias en televisión. 

España no se libraba de la tendencia, con excepcionales alegrías como las de Planet 51 y Las aventuras de Tadeo Jones. Esta última alcanzó la categoría de hito al convertirse en la película de animación más vista de la historia de España. La crisis también se hizo notar en el sector y del pico de 9 películas producidas en 2011 se pasó a las dos en 2014. Esta tendencia está volviendo a revertirse ahora, con un sector renacido en el que destacan títulos como Klaus, producción de Netflix dirigida por Sergio Pablos junto a la española Spa Studios; o Animal Crackers, que está a punto de estrenarse.

Auge de la animación

En 2018 la Federación de Productores de Animación y Efectos Visuales (Diboos) lanzó el Libro Blanco de esta industria, el estudio referencial del sector en España que subraya las fortalezas, debilidades y retos de la industria audiovisual con más potencial de crecimiento en nuestro país. El diagnóstico general fue que el sector está en claro auge en nuestro país y gana peso dentro de la industria audiovisual.

El informe cifraba las empresas dedicadas a la animación en 250, la mayoría radicadas en Madrid y Barcelona. El sector facturó en España 654 millones de euros en 2017 y empleó de forma directa 7.450 profesionales. Destaca el hecho de que, aunque las empresas de animación representan solo el 4% del total de empresas españolas dedicadas al audiovisual, suponen el 20% del empleo y el 9% de la facturación total del sector, lo cual demuestra la gran capacidad de generación de negocio que poseen. Además, casi la mitad de empresas activas hoy no existían hace una década, lo que pone de manifiesto la efervescencia que vive el sector.

Se trata, además, de un sector atomizado compuesto en su mayor parte por pymes con capital predominantemente español y donde el 65% de las empresas factura menos de 500.000 euros. Según el informe publicado ahora hace dos cursos, se prevé que este año la industria española supere los 1.000 millones de euros de facturación, 10.000 empleos directos y 40.000 profesionales en total vinculados a la industria de la animación.

Canales y mercados

En 2017, la mitad de las empresas incluían ya entre sus servicios la producción de contenidos de animación para mobile y nuevos canales digitales. El 60% de ellas exportó, de las cuales el 45% lo hizo en los mercados europeos, el 23% en Normeamérica y solo el 10% en Oriente Medio y África. Del mismo modo, EE.UU y Canadá representaron más de la mitad de los ingresos totales para las producciones españolas.

Una característica muy particular del sector es su transversalidad, tal y como se desprende del informe de Diboos, pues las producciones transcienden su propio formato e invaden otros sectores como los videojuegos, la educación, el sector editorial, las aplicaciones, los juguetes o la industria textil.

Innovación

El 47% de las empresas del sector llevan a cabo investigación, desarrollo e innovación, actividades en las que reinvierten el 11% de su facturación en promedio. En este campo, son las compañías de software y efectos especiales las que han llevado el peso del progreso técnico, generando importantes éxitos comerciales y reconocimientos. De hecho, El 26% de las empresas está desarrollando proyectos de realidad virtual o aumentada y el 63% planea hacerlo en un futuro cercano.

Cambio en el modelo de negocio

El 73% de las empresas tenían en 2017 intención de trabajar en series originales exclusivas para proveedores de TV de pago y over the top como Netflix, Movistar+, Hulu o HBO. Aunque la facturación del sector sigue dependiendo en gran parte de los modelos de negocio tradicionales (televisión y cine), que representaron el 66% de los ingresos en 2017, el mundo de la animación vive un periodo de adaptación en el que los sitios de alojamiento, tanto los gratuitos (como Youtube), como los de pago (Netflix) están acaparando una gran parte del poder. El foco ya no está solo en las salas, sino cada vez más en las plataformas.

Los modelos de negocio digitales, como la distribución online, licencias digitales y derivados digitales, ya suponían en 2017 de media el 12% de la facturación. Para algunas empresas, incluso, constituyeron casi el 100% de los ingresos. Por su parte, los modelos de negocio alternativos, como la provisión de servicios, la publicidad, la consultoría y la formación, suman ya el 20% de los ingresos de la industria.

Esa publicación sitúa a España como quinto productor mundial y segundo europeo en largometrajes de animación y destaca su potencial de crecimiento: las alrededor de 250 empresas que forman el tejido productivo llegarán a facturar mil millones (1110 millones de dólares) en 2020.

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