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Qué pueden desgravarse los autónomos

El Autónomo Digital. A parte de preocuparse por la actividad de su empresa, los autónomos también tienen que hacer mucho papeleo para estar al día con Hacienda. No basta con estar pendiente de ventas, clientes, proveedores, mercancía, contactos, promoción, etc. Además, hay que estar al corriente de las obligaciones fiscales y usar el modelo 100, pero también es necesario tener conocimientos sobre los posibles gastos deducibles de los autónomos o también llamados, desgravaciones.

¿Qué requisitos deben tener los gastos deducibles de los autónomos?

Deben ser gastos vinculados a su actividad económica, justificarse con facturas y recibos, y estar registrados de forma contable en sus libros de gastos e inversiones.

¿Qué gastos se pueden desgravar?

Como explican algunos expertos y también portales y blogs en internet, si cumple esos requisitos, el emprendedor podrá poner los siguientes supuestos en las casillas 95-110 de su declaración de impuestos:

  • Consumos de explotaciónsueldos y salariosSeguridad Social y otros gastos de personal. Es decir, todo aquello relacionado con los posibles empleados y costes de la actividad empresarial (mercancías, materias primas, combustible, material de oficina).
  • Arrendamientoscánonesreparaciones y conservación. Se trata, sobre todo, del alquiler del local, del leasing (arrendamiento con opción de compra) y del mantenimiento de los bienes materiales. El  autónomo puede declarar el porcentaje de su vivienda que utilice como espacio de trabajo.
  • Servicios exteriores. Son los gastos derivados de contratar asesores fiscales, notarios, auditores. Pero también las primas de seguros, la publicidad y los servicios de agua, electricidad, etc. Si solo usas una línea de teléfono, puedes declarar el 50%, como gasto profesional.
  • Tributos deducibles. No estatales (como el IBI o IAE), así como las tasas y los recargos estatales. Se exceptúan las sanciones y los recargos que sean de apremio o por pasarse del plazo de declaración de Hacienda.
  • Gastos financieros. Intereses varios, como los de demora de aplazamientos de los pagos a Hacienda, de préstamos y créditos y recargos por aplazamiento de deudas. Pero no desgravan si derivan de la utilización de su propio capital.
  • Amortizaciones y pérdidas por deterioro del valor de los elementos patrimoniales.
  • IVA soportado (el de sus compras de bienes o servicios). Esta opción es en el caso de que el autónomo no lo pueda desgravar en la declaración trimestral del IVA.
  • Incentivos al mecenazgo. También son gastos deducibles las colaboraciones en actividades de interés general.
  • Otros gastos. Son gastos como adquisición de libros y revistas, gastos de transporte y alojamiento por motivos laborales y para congresos y cursos, cuotas de asociaciones empresariales y similares y las primas de su seguro de enfermedad (máximo de 500 euros por persona). Atención, aquí se puede incluir al cónyuge y a los hijos.
  • Provisiones deducibles y gastos de difícil justificación. Si el emprendedor está en el régimen de estimación directa simplificada, se aplica el 5 % del rendimiento neto.
  • Provisiones fiscalmente deducibles. Para el resto de autónomos. Son facturas no cobradas y gastos de devoluciones de ventas.

Diferentes maneras de gestionar los gastos deducibles

Por supuesto, para los gastos deducibles y para otras cuestiones fiscales, lo mejor es que el autónomo se deje asesorar por profesionales, si bien existen en internet varias herramientas, como, por ejemplo, la facturación online, como la que ofrece Billin, o servicios de gestoría integral online, como Autonomoo.

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