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Diferencia entre no sujeto y exento: la existencia o no de obligación tributaria

La terminología fiscal está atestada de conceptos que si no manejamos pueden llevar a malinterpretaciones. Una confusión habitual es la de usar indistintamente las expresiones “no sujeto” y “exento”, cuando tienen significados bien diferenciados. Lo que induce al error es el hecho de que la consecuencia de ambas situaciones es la misma: no se tributa. Sin embargo, si te has dado de alta como autónomo recientemente y estás empezando nutrirte de estos términos, es importante conocer la diferencia entre no sujeto y exento para no incurrir en ciertos errores que pueden ocasionar problemas.

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Diferencia entre no sujeto y exento

¿Qué es estar sujeto a un impuesto?

Para entender la diferencia entre no sujeto y exento, tal y como explica Autonomoo, lo primero que debemos conocer es la definición de hecho imponible. Este se refiere a la circunstancia económica o jurídica en la que ha de estar el sujeto pasivo para que se produzca una obligación tributaria. Cada impuesto viene dado por un tipo de circunstancia que tiene que ver con determinadas operaciones.

En el IVA, lo que constituye el hecho imponible es la prestación de servicios o entrega de bienes realizada por un profesional (el sujeto pasivo) a cambio de una contraprestación. Esto se conoce como “operación a título oneroso”. Por lo que respecta al impuesto sobre sucesiones y donaciones, el hecho imponible es la adquisición, por herencia, donación o seguro de vida, de bienes o derechos.

En el IRPF, sería la obtención de renta por parte del sujeto pasivo lo que ocasionaría la sujeción al impuesto. Mientras que en el caso del IBI, el hecho imponible es tener la propiedad de un bien inmueble.

Así pues, se genera obligación tributaria y, por tanto, hay sujeción al impuesto correspondiente, cuando se realiza el hecho imponible que ocasiona esta obligación.

No sujeción

Estar “no sujeto” significa que, ante un impuesto, hay algunos supuestos o casos en los que una determinada actividad u operación no se corresponde con un hecho imponible. Por tanto, no se da obligación tributaria.

Por ejemplo, en el IRPF, la ley determina que para que un hecho económico sea imponible debe provenir de las rentas del trabajo, capital, actividades económicas, ganancias patrimoniales o imputaciones de renta. En cambio, los ingresos percibidos por herencia o las donaciones no forman parte del hecho imponible del IRPF. En consecuencia, no están sujetos a él.

Tampoco están sujetas al IRPF las donaciones, ya que el sujeto pasivo (quien recibe la donación) no realiza hecho imponible de IRPF. No obstante, sí lo realiza el que dona, que tendrá que tributar por este impuesto en base a la ganancia o pérdida patrimonial que le suponga.

El IVA también contiene supuestos de no sujeción. Por ejemplo, la compraventa de un coche entre particulares. Como este impuesto solo está presente si el vendedor es una empresa o un profesional autónomo, en este caso no habría obligación tributaria. Otro ejemplo de hecho no sujeto serían las entregas gratuitas de muestras de mercancías sin valor comercial estimable que tengan como fin la promoción de las actividades empresariales o profesionales. El artículo 7 de la Ley 37/1992 sobre el IVA contiene todos los casos de no sujeción.

¿Qué implica estar exento?

Tanto exención como no sujeción conllevan que no tengamos que pagar un impuesto, pero el motivo es muy distinto. La diferencia entre no sujeto y exento reside en un matiz. La exención fiscal implica que aunque a una determinada transacción u operación se le deba aplicar un impuesto, en la práctica no se recauda debido a circunstancias que eximen del pago. La legislación regula las exenciones y determina claramente los casos en los que puede realizarse.  

En una exención el hecho imponible se realiza, pero según el artículo 20 de la Ley 37/1992 (Ley del IVA), dedicado a exenciones, hay determinados impuestos que no deben pasarse cuando se reúnen determinadas condiciones.

La exención puede ser aplicada por diversas razones, como la equidad (por ejemplo, cuando se exime del pago del IVA a una familia por aquellos bienes de subsistencia básica), la conveniencia (si existen motivos para que no se aplique a nivel general) o la política económica (el gobierno se reserva esta potestad).

Uno de los impuestos más sometido a exenciones es el IVA. En su caso, los servicios de hospitalización o asistencia sanitaria, la educación de la infancia y juventud o las actividades relacionadas con el deporte están exentos del IVA. También lo están los servicios postales, la entrega de medicamentos, loterías y apuestas determinados productos inmobiliarios o financieros 

Si tu actividad como autónomo entra dentro de alguna de estas categorías (lista completa en las páginas 20-26 de la Ley del IVA), no deberás abonar el IVA. Eso sí, deberás incluir una nota en tu factura indicando que estás exento del IVA de conformidad con dicha ley. 

Del mismo modo, en el IRPF, hay determinadas circunstancias que eximen del pago del IVA, como la percepción de indemnizaciones por despido, prestaciones por incapacidad o invalidez o becas públicas.

No exento

El concepto “no exento” significa pues que ante un hecho imponible (y por tanto sujeto), no existe ninguna exención en su respectiva ley que evite el pago de la obligación tributaria generada por dicho hecho imponible. De este modo, es común concretar que un cierto hecho “está sujeto y no exento” de un impuesto.

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